Un día especial jamás olvidado, pero sin ansias de recuperar. Un día
lluvioso, otro soleado, parejas paseando y familias riendo. Un día romántico y
otro desastroso. Peleas por la calle, discusiones de madrugada y señoras
asomadas al viejo balcón.
Recuerdos de un día, de una noche oscura. Pasiones que se esconde en el
fondo de una botella y canciones que se convierten en el himno de nuestro día.
Fotografías e instantáneas, redes sociales que relatan una falsa historia,
mientras los sentimientos de uno se lo juegan a una, creando memorias y otras
tantas historias.
Pasado vivido y revivido, presente lleno de
remordimientos. Melodías de fondo que nos persiguen, mensajes ocultos y un
código a descifrar. Periódico en mano y sonrisa en la boca. Labios rojos y
mirada penetrante. Cargos de consciencia, malos pensamientos, un par de negativos.
Personas que echas de tu vida, pero vuelven sin ser llamados. Intentan entrar una y otra vez, intentan colarse un tu vida, volver a marcarte. Planes improvisados, pero sin preguntar si te apetecen. Sorpresas que quieren darte, sin entender que no te gustan, que no quieres que te sorprendan.
¿No se dan cuenta de que no los quieres ya en tu vida? Hubo un día en el que se hizo limpieza, en el que decidiste quien valía la pena mantener y quien no. Recuerdos que fueron muy bonitos, pero ya no pintan nada, y esas personas tampoco. No se trataba solo de las mentiras, las puñaladas o las falsas esperanzas.
Se trata de la sintonía, los momentos incómodos, la risa más falsa que uno ha llegado a escuchar. Sin embargo, quieres hacer planes que suponen cenas, escapadas, viajes, comidas, cafés y tardes de cine. No quiero nada de esto, no quiero estar a tu lado; ya no. Mensajes que envías y de los que no me hago partícipe, como tampoco quiero participar en tu vida.
Peleas y reproches, gritos a media voz, calles a voces, miradas que lo dicen todo y pocos entienden. Suspiros llevados por el viento, palabras que jamás escucharás, pero silencios que llegarás a comprender. Hubo un día especial, un recuerdo guardado bajo capas de polvo, en cajones y baúles.
De ello nada queda. Un día lluvioso, un día de lágrimas. Un día de tormenta tras el que llegará la calma. Un día soleado y lleno de sonrisas y otras tantas risas. Paseos en familia, y también sola. No necesitas de nadie, tampoco de aquellos que echaste. Vuelven, intentan quedarse, tú sigue ignorando.
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