miércoles, 3 de mayo de 2017

Mi ruta.

Pasan las horas en vano. Agujas del reloj que van a toda prisa, adelantan, retroceden, paran el tiempo. Pequeñas manecillas que no paran quietas, que rigen nuestra vida, nuestro día a día, nuestras acciones. Reloj de arena que cae, que gira y nos hace tomar decisiones precipitadas. 

Explicaciones exigidas que uno debe acabar dando, uno cede, da su brazo a torcer para así explicar lo que no le incumbe a nadie. Obligaciones que uno no escoge y excusas que uno echa sin aclarar nada. Tener nuestro propio mapa, un camino a seguir, la mejor de las rutas y aun así quedarnos estancados. 

Factores que alteran nuestras decisiones, miles de propósitos a tener en cuenta, pensamientos de otros que nublan nuestro juicio. No somos capaces de seguir a nuestro corazón, ni tirarnos de cabeza hacia aquello que nos llama, hacia aquello que consideramos importante. 

Somos seres libres, y sin embargo nos sentimos atados. Somos personas cabales, con dos dedos de frente y con ganas de vivir. Nos tomamos en serio nuestra ruta marcada, pero dejamos que sean otros motivos los que condicionen nuestras acciones. 

Es hora de decir basta, de parar el reloj cuando tú quieres. Eres dueña del juego y no es cosa del azar y de lo que el tiempo decida. Somos personas independientes, de ideas fijas y objetivos por cumplir. Soy una persona de ideas claras, de metas que alcanzar. 

Sé lo que quiero en mi vida, y sé lo que no. Puedo decirte exactamente a quien quiero en ella y a quien no. Respeto las decisiones de otros y espero lo mismo por su parte. Me tomo las cosas con seriedad, aunque una buena sonrisa nunca está de más. 

No busco pasar el rato, ni jugar al gato y el ratón. No quiero estar con quien no tiene nada interesante por decir, ni es capaz de mantener una conversación coherente. Estrechamos círculos y nos codeamos con quienes nos escuchan, con quienes nos demuestran estar en todo momento. 

De armas tomar. Me respeto a mí misma. Elijo seguir mi ruta, esa que escribo con una sonrisa que no se borra. Escojo mi sendero siendo consciente de que necesito respirar, vivir, volar. Camino teniendo en mi mente las aventuras que quiero vivir, sabiendo que quiero mi propio espacio. 

No quiero las ataduras de otros, ni cortarme mis propias alas. No exijas explicaciones, ni acuses sin saber. Somos nosotros mismos quienes deberíamos decidir a quien dar motivos y razones, somos nosotros quienes marcamos las pautas. Mi juego, mis reglas, mis motivos. 

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