martes, 24 de marzo de 2015

Engañada, estafada, utilizada, humillada...

Últimamente las cosas cambian cada vez más, 
a veces pienso que algo malo viene detrás. 

(Princesas, Pereza)


Hemos perdido la confianza, lo noto, lo notas. Sabemos perfectamente que hay algo que se ha roto, se ha desprendido... Esa pequeña pieza que ya no es posible unir, que ya no se puede reenganchar a esas piezas bien unidas. 

Intento abrazarte, intento mirarte y sonreírte. Quiero ser capaz de decirte que te quiero, que te extraño y necesito. Sin embargo, no lo siento, no puedo. Todo aquello que nos decimos carece de significado, es frío, vacío.

Quiero contarte tantas cosas, hablarte de mis problemas, de mis miedos. Ser capaz de contar contigo, de llamarte a las tres de la mañana y hablar sin tapujos, cotillear de todo y todos. Pero, no es posible. 

Parece ser que eres una persona que está demasiado ocupada, quien parece llevar una agenda y a quien sin cita previa no se puede visitar. ¿Por qué? Esto antes no era así, no éramos así. Algo ha cambiado. 

Eres capaz de mentirme, engañarme y pensar que no me voy a enterar, que no voy a saber lo que has hecho, como has callado, como has mentido. Decides no querer verme, no querer saber nada de mí, ser capaz de inventar una excusa medianamente creíble que luego se desmonta. 

Estoy cansada. Intento superar los baches a los que nuestra amistad se enfrenta, pero, no puedo hacerlo sola, yo no puedo más. Estar tirando del carro, de esta amistad, nuestra amistad, poner de mi parte y ver que tú adoptas una posición pasota; me agota. 

Lo he dicho tantas veces: una amistad es cosa de dos. ¿¡Es que acaso no se ve!? Tú no estás poniendo de tu parte; al menos no conmigo. Porque las fotos, las conversaciones, las llamadas, los comentarios demuestran lo que yo digo, demuestras tu indiferencia. 

No pido verte día sí y día también, ni largas llamadas... Yo no pido nada de eso. Solo pido tu verdadera amistad. Aquella que siempre me habías brindado, aquella en la que yo te importaba, en la que me necesitabas al igual que yo a ti. ¿Por qué eres así?

Me siento engañada, estafada, utilizada, humillada... Siento rabia y dolor. Siento que no sirvo para nada, que a nadie le importo. Siento que soy un juguete que pasa de mano en mano y que en cuanto no gusta o aburre se tira y reutiliza. 

Estoy aquí ¿me ves? No, claro que no. Porque ahora me has dejado de lado, te has ido con otras que no han llegado a estar ni la mitad de tiempo que yo, que te han dado la espalda en los momentos difíciles. 

No obstante, hablas sobre ellas como si las tuvieras en un pedestal -quizás es así-, hablas de ellas como si te fuera la vida en ello ¿y yo? Nada. Me duele saber como eres capaz de olvidar todo tan fácilmente, de cambiar, de hacer como si nada pasara, de no ver que todo esto tarde o temprano acabará mal. 

Últimamente todo gira entorno a ti, entorno a lo que es importante para ti. Que siga así, que mis sentimientos den igual. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguimos viviendo de sueños.

Ojalá poder hablar sin tapujos, ser un maldito libre abierto, no dejar que te coma por dentro, que en ti haya un malestar generalizado por a...