Tu amistad para mí es muy importante, demasiado valiosa. Sé que no te lo digo muchas veces. Pero de vez en cuando vale la pena recordar lo importante que eres para mí.
Quizás tampoco lo demuestro de la manera más normal posible. Quiero decir, no lo demuestro como lo hago con otras personas. Sin embargo, tu amistad es igual de importante, igual de valiosa.
No te digo te quiero todos los días, pero tampoco creo que haga falta. Nuestra amistad es especial, única y diferente. Sé que puedo confiar ciegamente en ti.
Sé que sin que te lo pida me llamarás si es necesario. También sé que serías capaz de cualquier cosa con tal de verme sonreír, aunque tan solo sea una sonrisa fugaz. Me abrazarás en los buenos momentos y en los malos también.
Te importo, de la misma manera que tú me importas a mí. Valoramos esta amistad por una única razón: porqué somos capaces de dedicarnos cinco minutos si así lo necesitamos aunque haya días en los que no tengamos tiempo.
Y es que el tiempo es algo que no se recupera y si te dedica aunque solo sean cinco minutos de su tiempo esa persona te está dando algo que nunca recuperará; tiempo. Y también algo muy valioso; su amistad.
No quiero perder tu amistad. No quiero que todo acabe mal o en saco roto. Quiero que luchemos por nuestra amistad. Sé que tropezaremos con muchas piedras, juntos y por separado. Pero hemos de luchar.
Todos deberíamos entender que hay amistades demasiado importantes como para tirarlas por la borda, para deshacerse de ellas por un simple malentendido. Ahora bien, si dejas que un malentendido arruine tu amistad, quizás es que no era igual de valiosa e importante para las dos bandas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario