viernes, 7 de marzo de 2014

El mensaje.

¿Por qué? ¿Por qué me siento así? ¿Cómo puede ser que un simple mensaje sea capaz de arrebatarme la sonrisa, de borrarla de golpe? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿De qué vale? 

Aparece el dolor, las lágrimas vuelven a salir. No soy capaz de esconderlas, no puedo sonreír. No puedo. Un simple mensaje, la forma en que se escribe, la ausencia de emoticonos te causa dolor. 

La sonrisa ha desaparecido. Ahora te falta confianza en ti misma. Te sientes como si no valieras para nada... Mejor dicho, es como si una y otra vez te repitieran que eres una inútil. Así me siento. 

Hay veces que se debe entender  que cada uno tiene la personalidad que tiene. Y, aun más, también se debe entender que si una persona es de las que no tienen la mejor autoestima o bien no confía mucho en sus propias posibilidades, habrá mensajes y comentarios que le afectarán. 

Pierdes la confianza en ti misma, te sientes como un cero a la izquierda. Crees que nunca serás capaz de conseguir tus metas, sueños y objetivos. Crees que todo está perdido. Quizás haya cosas para las que no valgas. 

¿Se preocupan por ti? Sí. Puede ser. Pero hay formas y formas de decir las cosas. Debes conocer a esa persona y escoger la mejor. Y no es fácil hacerlo, cuesta mucho. Al igual que también cuesta creer que eres fuerte y que puedes confiar en ti misma o en tus posibilidades.

Quizás deberías expresarte y responder ese mensaje que tanto dolor te ha causado. Quizás deberías hacerle ver como te sientes tras su mensaje y comentario inoportuno. Deberías hacerlo. Sin embargo, te sientes tan mal contigo misma que crees que ni siquiera serás capaz de enviar un simple mensaje. 

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Seguimos viviendo de sueños.

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