But I've got high hopes, it takes me back to when we started
High hopes, when you let it go, go out and start again
High hopes, when it all comes to an end
But the world keeps spinning around
High hopes, when you let it go, go out and start again
High hopes, when it all comes to an end
But the world keeps spinning around
(High hopes, Kodaline)
Esta soy yo. Aquella que se esconde tras la pantalla de un viejo ordenador, quien escribe pequeñas frases en servilletas de diferentes bares, quien compra mil y una libretas dejando constancia de pequeños pensamientos. Soy yo, quien abre una página en blanco para poder plasmar cientos de sentimientos, de palabras que cobran sentido.
Aquí estoy otra vez. Me abro en canal para quien quiera leerme, lo haga. Me desnudo frente a un público invisible con el fin de que me conozcan un poco más, y para que aquellos que son amigos me desconozcan un poco más. Aquí estoy una vez más, frente a este ordenador que más de una vez he mandado a arreglar, pijama puesto y bien cómoda en una enorme cama, en la que sola estoy.
Pijama viejo, pies descalzos y música importada de Irlanda. Sí, siempre que puedo demuestro mi amor irracional hacia Irlanda. ¿Por qué la Isla Esmeralda? No hay motivo aparente, en su momento me gustó por gustarme uno de los cantantes de una boyband... Sin vergüenza lo digo, One Direction. Años después tuve la suerte de viajar a Irlanda, y allí me enamoré. Ciudad pintada de verde, barrios pintorescos, gente amable, simpática, acogedora.
Más cómoda imposible. Esta soy yo; quien no se deshace de la típica tripita cervecera. Inseguridades que van y vienen, la autoestima que sube y baja como si yo fuese una montaña rusa. ¿Serán las hormonas, la edad? Será eso... Así me presento yo. Una persona llena de inseguridades, ni guapa ni fea, demasiado alta, siempre intentando sonreír e intentando dejar huella en alguien. ¿Lo habré conseguido? Quién sabe... Aquí estoy, llena de esperanzas y sueños, deseando que se cumplan, luchando por que se cumplan.
A veces me desmorono, pero al día siguiente remonto. Tomo con fuerza el timón y voy a babor o a estribor, según la corriente, según la dirección de mis sueños, de mis esperanzas. Empiezo de cero si hace falta, sin avergonzarme, sin esconderme. Me presento con todo tipo de imperfecciones, intentando mejorar, aunque a veces no lo consiga. Me presento con sueños salidos de una película de Disney, y otros un poco más realista, me presento tal y como soy.
Soy esa chica de gafas de pasta color negro, quien esconde su sonrisa, quien se avergüenza de muchas cosas, que quiere y desea muchas otras. Esa persona con gustos eclécticos en cuanto a música se refiere. Hoy pop, mañana rap, quien sabe.
Hay veces que me dejo llevar por las presiones de los demás, aunque no quiera, aunque crea que soy más fuerte. Callo por no querer problemas, agacho la cabeza, escondo el ala. Soy alguien con opinión, y con voz aunque a veces no la alce, aunque haya personas que no me pidan opinión, aunque crean que soy tonta.
Esta soy yo, quien se esconde tras la pantalla para poder expresarse con libertad. Una chica vergonzosa, que cuando se pone a escribir deja volar la imaginación, arrastra el dedo hacia el pequeño cajón de publicar y no le da más vueltas al asunto.
Yo; a quien ya poco le importa lo que piensen de ella, lo que digan de mí. A quien, aunque me pueda llegar a afectar, no se preocupa por quien no se merece ni dos minutos de mi tiempo. Yo; quien con grandes esperanzas, con grandes sueños, si me esfuerzo conseguiré aquello que quiero. Yo.
Aquí estoy otra vez. Me abro en canal para quien quiera leerme, lo haga. Me desnudo frente a un público invisible con el fin de que me conozcan un poco más, y para que aquellos que son amigos me desconozcan un poco más. Aquí estoy una vez más, frente a este ordenador que más de una vez he mandado a arreglar, pijama puesto y bien cómoda en una enorme cama, en la que sola estoy.
Pijama viejo, pies descalzos y música importada de Irlanda. Sí, siempre que puedo demuestro mi amor irracional hacia Irlanda. ¿Por qué la Isla Esmeralda? No hay motivo aparente, en su momento me gustó por gustarme uno de los cantantes de una boyband... Sin vergüenza lo digo, One Direction. Años después tuve la suerte de viajar a Irlanda, y allí me enamoré. Ciudad pintada de verde, barrios pintorescos, gente amable, simpática, acogedora.
Más cómoda imposible. Esta soy yo; quien no se deshace de la típica tripita cervecera. Inseguridades que van y vienen, la autoestima que sube y baja como si yo fuese una montaña rusa. ¿Serán las hormonas, la edad? Será eso... Así me presento yo. Una persona llena de inseguridades, ni guapa ni fea, demasiado alta, siempre intentando sonreír e intentando dejar huella en alguien. ¿Lo habré conseguido? Quién sabe... Aquí estoy, llena de esperanzas y sueños, deseando que se cumplan, luchando por que se cumplan.
A veces me desmorono, pero al día siguiente remonto. Tomo con fuerza el timón y voy a babor o a estribor, según la corriente, según la dirección de mis sueños, de mis esperanzas. Empiezo de cero si hace falta, sin avergonzarme, sin esconderme. Me presento con todo tipo de imperfecciones, intentando mejorar, aunque a veces no lo consiga. Me presento con sueños salidos de una película de Disney, y otros un poco más realista, me presento tal y como soy.
Soy esa chica de gafas de pasta color negro, quien esconde su sonrisa, quien se avergüenza de muchas cosas, que quiere y desea muchas otras. Esa persona con gustos eclécticos en cuanto a música se refiere. Hoy pop, mañana rap, quien sabe.
Hay veces que me dejo llevar por las presiones de los demás, aunque no quiera, aunque crea que soy más fuerte. Callo por no querer problemas, agacho la cabeza, escondo el ala. Soy alguien con opinión, y con voz aunque a veces no la alce, aunque haya personas que no me pidan opinión, aunque crean que soy tonta.
Esta soy yo, quien se esconde tras la pantalla para poder expresarse con libertad. Una chica vergonzosa, que cuando se pone a escribir deja volar la imaginación, arrastra el dedo hacia el pequeño cajón de publicar y no le da más vueltas al asunto.
Yo; a quien ya poco le importa lo que piensen de ella, lo que digan de mí. A quien, aunque me pueda llegar a afectar, no se preocupa por quien no se merece ni dos minutos de mi tiempo. Yo; quien con grandes esperanzas, con grandes sueños, si me esfuerzo conseguiré aquello que quiero. Yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario