miércoles, 2 de abril de 2014

COMO TANTOS OTROS.

A veces creo que todo los esfuerzos que hago son en vano. Muchas veces. Y más últimamente, creo que todo lo que hago no sirve para nada, para nadie, para ti. 

Escribo para reflejar lo que siento, como me siento. Utilizo boli, papel y palabras con una única esperanza: que tú lo leas.  

Ojalá leyeras todo lo escrito últimamente. Ojalá lo leyeras, recapacitaras, reflexionaras. Deseos, deseos... Todo son estúpidos deseos que tengo. No lo harás. Leerlo sí, reflexionar no. 

Pero, todo esto es una mera excusa para retomar el tema que en los últimos tiempos me ronda por la cabeza, por la mente; tú. 

¿Qué ha cambiado? ¿Qué ha pasado en los últimos meses? ¿Qué nos ha sucedido? ¿Por qué este cambio? ¿Cuándo? ¿Cómo?  

¡Preguntas, preguntas y más preguntas! ¿Respuestas? Ninguna. No entiendo lo que ha sucedido. Y sé que si te pregunto, sé que si me acerco a ti para saber que pasa, tu respuesta sería contundente: No lo sé.

¿Qué no lo sabes? ¿Como que no lo sabes? Pues si tú no lo sabes, yo menos. Ahora bien, yo al menos intento entenderlo. Analizo todos los acontecimientos de los últimos tres, cuatro meses. Todo. Y no hay nada. Solo tú y tu cambio de actitud. 

Tu actitud ha cambiado. Tú no lo sé, pero, tu actitud sí. Ya nada es lo mismo. Nada. Un giro de 180º, eso es lo que ha sucedido. Ha habido un giro, un cambio drástico en nuestra amistad, en ti. 

Te aíslas, te encierras en tu mundo y nadie puede entrar. Entiendo que necesites tiempo. Lo entiendo y lo respeto. Pero, no es normal que pongas distancia tan solo en ciertos momentos y con ciertas personas y luego, con los demás, sean todo risas. No es normal. 

Tampoco entiendo tu capacidad para ignorar a aquellos que antes te importaban. Ignoras a aquellos que han estado a tu lado. Los ignoras. Me ignoras.

No valoras mis esfuerzos. No valoras el tiempo que te he regalado y dado únicamente. El tiempo es oro y yo decidí pasarlo a tu lado. Pero nada de eso lo valoras. ¡No lo valoras!

¿Sabes como me hace sentir eso? ¿Tienes idea de lo que siento cuando ignoras lo que hago por ti? ¿Lo sabes? No. Pero, tranquila, puedo explicártelo...

Pues bien, me siento como un cero a la izquierda. Vuelvo a esa etapa de mi vida donde la única frase que rondaba por mi cabeza era "por el interés te quiero Andrés". 

Siento que no te importo y que te da igual lo que yo piense, sienta o diga. Te da exactamente igual. 

Quiero que sepas que me has defraudado. Quizás para ti estas palabras te suenen graciosas e incluso poco te importen. Pero, quiero que lo sepas. Quiero que leas que es exactamente así como me siento. 

Pensé que tu amistad era diferente. Pensé que esta no sería la típica amistad que con el paso del tiempo se deteriora. Lo pensé, de verdad que lo pensé. Lo creí. 

Ahora lo dudo mucho. Tenemos vidas diferentes, sin embargo, una cosa no quita a la otra ¿o sí?

Gracias por hacerme sentir así. Gracias por las ganas incontrolables de llorar que tengo cada vez que me pregunto que es lo que he hecho mal. Las ganas de llorar que tengo porque ya no aguanto esta situación. 

Me parece mentira que no lo sepas, ni lo puedas ver: siempre creeré que he sido yo quien te ha fallado. 

Y es que me pueden decir que esta vez yo no he cometido ningún error. Me pueden decir que yo he dado todo lo que podía dar de mi en esta amistad. Lo pueden decir. Pueden... Pero, yo necesito oírlo de ti.

¿Me lo dirás algún día? No lo creo posible. No lo veo viable y menos si ahora no parece que yo te importara mucho. 

Y siento decir esto, aunque no sé porque pido perdón... Siento decir que aunque sigas utilizando palabras como "te quiero" o "amor", yo ya no te creo. No. 

Parece que solo hayas estado jugando conmigo, como muchos otros hicieron en el pasado. Como tantos otros. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seguimos viviendo de sueños.

Ojalá poder hablar sin tapujos, ser un maldito libre abierto, no dejar que te coma por dentro, que en ti haya un malestar generalizado por a...